¿ANSIEDAD O SIMPLEMENTE PREOCUPACIÓN?
autor: Cecilia Sarmiento.
FECHA DE PUBLICACIÓN 03/03/2025
¿Te has sentido últimamente más cansado, preocupado o con una sensación constante de tensión sin saber exactamente por qué?
Muchas personas experimentan estos estados y los normalizan, sin darse cuenta de que podrían estar relacionados con la ansiedad.
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de peligro o estrés, algo que todos experimentamos en algún momento – por ejemplo, antes de una presentación, una entrevista o un evento importante -. Sin embargo, cuando la ansiedad es intensa, frecuente, o sin una causa clara, interfiere con tu calidad de vida, tus relaciones y el rendimiento personal o laboral, puede convertirse en un problema que requiere atención.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es un estado de alerta del cuerpo y la mente que prepara al organismo para reaccionar ante amenazas o desafíos. Aunque en pequeñas dosis puede ser útil (por ejemplo, para concentrarte o prepararte para una situación difícil), cuando es persistente o desproporcionada respecto a la situación, puede afectar tu bienestar emocional, tus relaciones, tu rendimiento académico o laboral, e incluso tu salud física.
La ansiedad puede manifestarse de muchas formas, entre ellas:
Síntomas comunes:
A nivel físico: Palpitaciones o sensación de pecho apretado, tensión muscular, sudoración, temblores, mareos, problemas para dormir o dolores de cabeza o de estómago.
A nivel emocional y mental: Preocupaciones excesivas, sensación de peligro constante, pensamientos repetitivos o dificultad para concentrarse, irritabilidad o cambios de humor.
A nivel conductual: Evitación de situaciones sociales, postergar decisiones, necesidad constante de reafirmación, inquietud permanente, necesidad de controlar todo, comer en exceso, o no comer.
Si te identificas con varios de estos puntos, es posible que la ansiedad esté teniendo un impacto mayor del que imaginas.
¿Cómo saber si puede ser algo más que “nervios”?
Es normal sentir ansiedad en situaciones ocasionales. Pero hay señales que indican que podría ser un problema más serio, como:
La preocupación no desaparece con el tiempo y es difícil de controlar.
La ansiedad interfiere con tu trabajo, estudios o relaciones.
Tienes dificultad para dormir o el descanso es poco reparador.
Sientes síntomas físicos persistentes sin causa médica clara.
Si notas que estos síntomas se repiten durante semanas o que sientes que te están afectando en tu vida diaria, es un buen motivo para evaluar más a fondo tu situación, dado que se convierte en una carga emocional que merece atención
¿Cómo puedes evaluar si tienes ansiedad?
Respóndete con sinceridad:¿Te preocupas incluso cunado no hay una razón clara?
¿Sientes que tu mente no descansa?
¿Tu cuerpo suele estar en tensión?
¿La ansiedad te impide disfrutar actividades que antes te gustaban?
¿Has notado cambios en tu sueño o apetito?
Por otro lado, puedes responder un test de ansiedad, como una herramienta breve y confidencial que te permitirá identificar la presencia de síntomas, estimar su intensidad y confirmar la necesidad o no, de apoyo profesional; realizarlo puede ayudarte a ponerle nombre a lo que sientes y dar el primer paso hacia el bienestar.
Tips para manejar la ansiedad en el día a día:
Mientras evalúas tus síntomas, hay algunas estrategias que pueden ser útiles:
- Respiración profunda y consciente: Ayuda a relajar el sistema nervioso dado que te conecta con el aquí y ahora, además detiene ese “parloteo interior” que suele perturbar tu paz interior.
- Actividad física regular: El ejercicio es un potente reductor del estrés, ya que genera endorfinas y serotonina, que producen una sensación de bienestar más prolongado.
- Rutina de sueño saludable: Dormir entre 7 u 8 horas diarias favorece el bienestar físico, mental y emocional.
- Conectar con alguien de confianza para hablar de cómo te sientes.
- Mindfulness o meditación para centrar tu atención y disminuir pensamientos abrumadores.
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Si tus síntomas son persistentes, intensos o afectan tu vida diaria, es muy valioso buscar una cita con un profesional de la salud mental.
Buscar ayuda no es un signo de debilidad es un paso proactivo hacia tu bienestar.
Muchas personas esperan “sentirse peor” para buscar ayuda, cuando en realidad cuanto antes se intervenga, mejores suelen ser los resultados. Un profesional de la salud mental puede:
- Evaluar si tienes un trastorno de ansiedad.
- Comprender el origen de tu ansiedad.
- Ofrecerte herramientas específicas y tratamientos basados en evidencias derivadas de su experiencia.
- Recuperar sensación de control y tranquilidad.
- Pedir una cita no significa que estés fallando, significa que está eligiendo cuidarte.